La técnica Kintsugi tiene un origen japonés y aplicado al grupo de las mujeres de la memoria, consistió en personalizar una taza de cerámica con las historias de vida. Tras ser decoradas, se rompen intencionalmente como una manera de conectar con el impacto generado por el trauma, para luego ser restauradas fragmento a fragmento como una metáfora de resiliencia, memoria y esperanza.
A partir de esta técnica se realiza un trabajo simbólico y restaurativo con las mujeres de la memoria de Nueva Jerusalén fortaleciendo las formas de relacionarse con su entorno, con sus personas cercanas, con ellas mismas y con Dios.
Escuchemos sus voces…
“En el grupo de mujeres he aprendido muchas cosas, como no callar ante un hombre que nos maltrata, es un grupo para hablar y conversar sobre muchas cosas, como el valor que tenemos y el respeto que debemos mostrar a otras y otros, es un espacio muy agradable y chévere, que nos orienta en las cosas que nosotras necesitamos”.








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