{"version":"1.0","provider_name":"Paz y Esperanza Peru","provider_url":"https:\/\/www.pazyesperanza.org\/pe","author_name":"Admin","author_url":"https:\/\/www.pazyesperanza.org\/pe\/author\/sarvia\/","title":"Callqui: Olvidarte Nunca - Paz y Esperanza Peru","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"G9W4gOVO07\"><a href=\"https:\/\/www.pazyesperanza.org\/pe\/2022\/08\/callqui-olvidarte-nunca\/\">Callqui: Olvidarte Nunca<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/www.pazyesperanza.org\/pe\/2022\/08\/callqui-olvidarte-nunca\/embed\/#?secret=G9W4gOVO07\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abCallqui: Olvidarte Nunca\u00bb \u2014 Paz y Esperanza Peru\" data-secret=\"G9W4gOVO07\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/www.pazyesperanza.org\/pe\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/www.pazyesperanza.org\/pe\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2022\/08\/callqui.png","thumbnail_width":1250,"thumbnail_height":735,"description":"Eran las 18:00 horas del d\u00eda 1 de agosto de 1984, y en el templo de la Iglesia Evang\u00e9lica Presbiteriana de Callqui-Nisperosniyocc, se congregaban aproximadamente 28 personas: diez ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes, alrededor de doce mujeres adultas, y seis varones j\u00f3venes, incluido el pastor. Se hab\u00eda iniciado el culto y como era costumbre la congregaci\u00f3n entonaba sus alabanzas en quechua, con fervor y orando por aquellos que estaban por llegar, sin presagiar que a menos de un kil\u00f3metro un grupo de hombres se preparaban para visitarles, en acto que adem\u00e1s de inesperado ser\u00eda cruento. Se trataba de una patrulla de la infanter\u00eda de marina, acantonada en el estadio municipal de Huanta, no se sabe con precisi\u00f3n cuantos fueron, algunos dicen que veinte, otros refieren que fueron treinta e incluso cincuenta, los soldados que irrumpieron violentamente en el templo presbiteriano de Callqui. Se sabe s\u00ed que nadie pidi\u00f3 permiso, que sacaron con violencia a los seis varones y mientras unos militares obligaban al resto de la congregaci\u00f3n a cantar elevando la voz, otros asesinaban brutal y cobardemente a los j\u00f3venes evang\u00e9licos, a pocos metros de la iglesia. Era el a\u00f1o 1984 y no hab\u00eda necesidad de una raz\u00f3n para matar inocentes, aunque \u00e9stos se encontrasen participando en un servicio religioso. La evidencia de que no hab\u00eda lugar seguro en Ayacucho es que se pod\u00eda estar orando y alabando a Dios en un momento, y minutos despu\u00e9s terminar con el cr\u00e1neo y pecho destrozado. La matanza de Callqui no fue el primer suceso que afect\u00f3 a una comunidad religiosa en el Per\u00fa, pero marc\u00f3 de manera especial a las iglesias evang\u00e9licas, pues les inform\u00f3 que eran vulnerables a\u00fan en sus templos. En abril de 2014, despu\u00e9s de 30 a\u00f1os, concluy\u00f3 el primer juicio seguido por el caso, condenando al gu\u00eda civil de la patrulla que perpetr\u00f3 el crimen; en julio de 2021 se culmin\u00f3 el juicio oral que conden\u00f3 a Luis Celis Checa, oficial de la Marina de Guerra y jefe de la patrulla asesina. Hoy se cumplen 38 a\u00f1os de la masacre, y lo logrado en los tribunales no es suficiente para decir que se ha hecho justicia. A\u00fan contin\u00faa un proceso seguido contra los altos jefes militares de la regi\u00f3n Ayacucho en aquella \u00e9poca, el Estado inventa pretextos para cumplir con la reparaci\u00f3n civil ordenada por el Poder Judicial a favor de los familiares de las v\u00edctimas, y ninguna autoridad pol\u00edtica o militar ha tenido el gesto de pedir perd\u00f3n. La tragedia de Callqui dio origen a la conformaci\u00f3n de una comisi\u00f3n de apoyo social en el Concilio Nacional Evang\u00e9lico del Per\u00fa- CONEP, que es el antecedente institucional de Paz y Esperanza. Un motivo m\u00e1s para afirmar nuestro compromiso por la justicia, y para no olvidar lo ocurrido."}