{"version":"1.0","provider_name":"Paz y Esperanza Ecuador","provider_url":"https:\/\/www.pazyesperanza.org\/ec","author_name":"dalitopia","author_url":"https:\/\/www.pazyesperanza.org\/ec\/author\/dalitopia\/","title":"Una sentencia para la gloria de Dios - Paz y Esperanza Ecuador","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"L4SOBoU8Sb\"><a href=\"https:\/\/www.pazyesperanza.org\/ec\/2017\/08\/15\/una-sentencia-para-la-gloria-de-dios\/\">Una sentencia para la gloria de Dios<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/www.pazyesperanza.org\/ec\/2017\/08\/15\/una-sentencia-para-la-gloria-de-dios\/embed\/#?secret=L4SOBoU8Sb\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Una sentencia para la gloria de Dios&#8221; &#8212; Paz y Esperanza Ecuador\" data-secret=\"L4SOBoU8Sb\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/www.pazyesperanza.org\/ec\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/www.pazyesperanza.org\/ec\/wp-content\/uploads\/sites\/6\/2017\/08\/portrait-3096017-1-scaled.jpg","thumbnail_width":2560,"thumbnail_height":1714,"description":"Por. Loida Carriel Espinoza El Diario de mayor circulaci\u00f3n nacional El Universo, en su portada del d\u00eda 21 marzo en su primera plana destaca: \u201cPor cada mil denuncias, justicia ecuatoriana dicta 5 sentencias\u201d, y es que este titular refleja la injusticia e impunidad del sistema de justicia ecuatoriano, es por ello que obtener una sentencia condenatoria por el delito de violaci\u00f3n sexual de menores es esperanzadora, nos da un mensaje claro de que Dios es amante de la justicia y que los cristianos no podemos quedarnos con los brazos cruzados ante tanta injusticia. &nbsp; Lo llamaremos Rafael para guardar su identidad. Tiene dos a\u00f1os y medio y ya ha vivido quiz\u00e1 una de las peores cicatrices de su vida, la violaci\u00f3n sexual. Pocas veces he le\u00eddo sentencias completas, pues siempre vamos a la \u00faltima p\u00e1gina donde se sentencia o absuelve. Pero esta vez lo hice pensando que encontrar\u00eda una serie de articulados y c\u00f3digos. Encontr\u00e9 mucho m\u00e1s que eso, la historia casi completa de lo que vivi\u00f3 Rafael post violaci\u00f3n, el tratamiento m\u00e9dico que recibi\u00f3, el largo listado de an\u00e1lisis y ex\u00e1menes que le hicieron, hasta los testimonios a favor y en contra del agresor.\u00a0\u00a0 Si leer la sentencia da mucha tristeza, vivir lo que Rafael vivi\u00f3, debe ser desconsolador. &nbsp; El 22 de octubre del 2009, Rafael estaba jugando en su casa en un sector perif\u00e9rico de Guayaquil, uno de esos sectores donde los migrantes de otras ciudades llegan con el sue\u00f1o de la casa propia, el trabajo seguro y un \u201cfuturo distinto\u201d para sus hijos. Los padres de Rafael hab\u00edan salido a comprar y \u00e9l se qued\u00f3 jugando con su peque\u00f1a t\u00eda. Cuando el padre retorn\u00f3 busc\u00f3 a Rafael y no lo encontr\u00f3, sin embargo vio a un hombre \u201cvestido con bermuda y zapatos\u201d que sali\u00f3 corriendo del patio de su vecina. Comenz\u00f3 a buscar a su hijo y lo encontr\u00f3 debajo de la casa de ca\u00f1a de su vecina, inconciente, con los pantalones bajados, golpes en el cuerpo y rostro, sangrando entre sus piernas. El agresor ROMAN ROLANDO GARCIA REYES, fue reconocido por la t\u00eda de Rafael, quien lo vio cuando sali\u00f3 corriendo del patio. Cuando \u00e9ste se dio cuenta, hizo una se\u00f1al amenazadora a la ni\u00f1a para que callara. Sin embargo ella valientemente dijo lo que vio y de inmediato se llam\u00f3 a la polic\u00eda, los cu\u00e1les junto a la Fiscal lo detuvieron. &nbsp; Mientras el agresor era detenido, Rafael era llevado al hospital de ni\u00f1os de Guayaquil. En su testimonio ante la Fiscal\u00eda dos doctores que atendieron al menor y su madre dicen: \u201cel menor mostraba signos de politraumatismo, asfixia, petiquicia, cansancio, sofocaci\u00f3n, enc\u00e9falo hematoma, enrojecimiento conjuntival, peque\u00f1os hematomas de codo, brazos, fisuras en su ano, sangrado\u201d. \u201cla madre del menor estaba en crisis, presentaba estupor, incredulidad, coraje fuerte y dolor porque en la sala estaban interviniendo a Rafael\u201d. \u00a0El menor estuvo hospitalizado por una semana. Se le aplicaron diversos ex\u00e1menes, algunos de ellos por la falta de intervenci\u00f3n en estos casos no fueron aplicados correctamente. Su caso caus\u00f3 estupor nacional cuando el s\u00e1bado 24 de octubre sali\u00f3 en el diario de mayor circulaci\u00f3n nacional [&hellip;]"}