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OFICINA REGIONAL HUANUCO

Apoyo al RUV y entrega de acreditaciones
Paz y Esperanza tuvo la iniciativa de impulsar coordinaciones con el Consejo de Reparaciones, el Gobierno regional, el Colectivo impulsor post CVR de Huánuco y varios alcaldes provinciales y distritales, para facilitar el inicio del Registro Único de Víctimas (RUV), en esta región. Gracias a ello se abrieron 31 módulos de atención, y se logró que el Consejo de Reparaciones tenga una coordinadora regional en la región. Se han entregado cientos de acreditaciones que reconocen, a la misma cantidad de personas, la condición de víctimas del conflicto armado interno.
“El día que recibí mi acreditación de reconocimiento como víctima por la muerte de mi esposo, Diógenes Alipázaga Cámara, yo sentí una esperanza. Con este documento puedo reclamar a quienes han sido los culpables de quitarme a mi esposo y el derecho de alcanzar las reparaciones integrales que el Estado nos proponga, y que los jueces especializados me hagan justicia…”. Grimaneza Ricapa Morales, presidenta de la Comunidad de familias desplazadas y víctimas de la violencia política (COFADESVIVPO) y ex Coordinadora del Colectivo impulsor post CVR Huánuco.

 

 

Promoviendo la equidad de género
Bajo el nombre de “Desarrollo y equidad en el Perú sin violencia hacia la mujer” se viene ejecutando, desde febrero de 2009, un proyecto que continúa el trabajo iniciado en el año 2006. Esto produjo notables logros como la instalación de la Escuela de promotoras comunitarias de derechos de la mujer y la conformación de Redes distritales de promotoras de los derechos de la mujer.
El proyecto que busca fortalecer tales instancias se desarrolla en 13 distritos: Huánuco, Amarilis, Ambo, Kichki, Jesús, Churubamba, Chinchao, Chaglla, Panao, Molino, Rupa Rupa, José Crespo y Castillo, además del distrito de San Juan de Lurigancho en Lima. Las estrategias de este fortalecimiento van desde la Escuela de derechos de la mujer, el asesoramiento en gestión y liderazgo hasta la conformación de comités de apoyo; integrados por alcaldes, regidores, funcionarios, dirigentes y mujeres líderes locales de los distritos en intervención.
“Es la primera vez que yo escucho sobre mis derechos. Ahora sé que estaba en mi derecho al defender a mi hermana que sufrió abuso sexual”, nos dijo la señora M.T.H., al final del taller en el asentamiento humano Héroes de Jactay, en Huánuco.

 

Protección a las víctimas de abuso sexual: “No más agresiones”
Una de las prioridades del servicio de Paz y Esperanza en estos años ha sido promover jornadas de capacitación con funcionarios del Poder Judicial, Ministerio Público y miembros de la Policía Nacional del Perú. En ello se ha contado con la participación de especialistas norteamericanos, gracias a la colaboración de The River Church Community.
Estos eventos de formación estimularon el interés de los participantes en mejorar la atención a las víctimas de abuso sexual infantil.
Eso es posible evidenciarlo en el importante número de decisiones judiciales que dejan sin efecto la concurrencia de menores víctimas de abuso sexual al proceso judicial, habiéndose dado un gran paso para su rehabilitación y disminuyendo la revictimización de las niñas, niños y adolescentes, término antes ajeno a los magistrados y actualmente utilizado al sustentar sus resoluciones.
“Cuando inició el proceso, los jueces insistían en que debía llevar a mi pequeña hija de ocho años al Juzgado para declarar nuevamente. Cuando llegué a Paz y Esperanza, mi mayor preocupación era conseguir justicia sin someter nuevamente a mi hija a tener que recordar la agresión sexual que vivió. Los abogados me dijeron que no me preocupe, que ellos protegerían a mi hija, y así fue (…) gracias a ellos ya no tuvo que ir otra vez. El responsable fue sentenciado, y mi hija se viene recuperando”. R.C.R.M., madre de una víctima.

Casa del Buen Trato Hovde
Paz y Esperanza, en alianza con la Asociación Tamar, y con el apoyo de la Fundación Hovde, inauguró en el 2010 un nuevo servicio para ofrecer protección a niños, niñas, adolescentes y mujeres víctimas de violencia y maltratos.
Se trata de la Casa del Buen Trato Hovde, un centro especializado que brinda asistencia integral, rehabilitación emocional, y apoyo para el desarrollo de sus capacidades, y empoderamiento de sus derechos, a niñas, niños, y adolescentes víctimas de violencia sexual, así como a mujeres adultas víctimas de violencia física, psicológica y sexual. La principal meta es lograr que las víctimas superen su situación, que sigan adelante con sus vidas y que corten el ciclo de violencia a las que generalmente son sometidas.
Este proyecto es de naturaleza especial, porque combina varias cosas. Es un albergue transitorio y a la vez casa refugio; las niñas y adolescentes pueden permanecer hasta año y medio, y las mujeres adultas con sus hijos hasta cuatro semanas, para luego ser reinsertadas en sus hogares, con las medidas de protección que necesiten y que corresponde brindar a las instituciones públicas, con la vigilancia y acompañamiento de Paz y Esperanza.