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#Una sola fuerza Perú

Por Germán Vargas Farías

Una de las particularidades que añade dramatismo a las inundaciones y deslizamientos que sufren la mayoría de las regiones de nuestro país, es que las podemos ver simultáneamente sea que ocurran en Chulucanas, San Pedro de Lloc, Santa Rosa de Quives o Punta Hermosa, sabiendo además que eso que ocurre ahora mismo puede repetirse mañana y cada día de las próximas dos semanas, y tal vez más.

Es por eso que resulta difícil cuantificar los daños del desastre. Lo ejemplifico así, si al momento de escribir este artículo la información oficial da cuenta de 100 mil damnificados, 630 mil afectados, 260 heridos y, lo peor de todo, 75 muertos y 20 desaparecidos, cuando usted lo lea es posible que esas cifras se hayan incrementado. Es decir, el drama no ha terminado.

Y así como vemos los torrentes de agua, lodo y piedras irrumpir en calles y plazas, así como vemos caer casas y puentes, vemos como caen los pocos escrúpulos de algunos que aprovechan la tragedia para lucrar o hacer, en medio del dolor y la desesperanza, propaganda política o religiosa.

Porque es lo mismo que una ex candidata lleve ayuda a un grupo de damnificados acompañada de una portátil que la vitorea y anuncia como próxima presidenta de la República, y que un regidor arequipeño pretenda, para no perder el paso en su campaña, que la culpa de todo la tiene el gobierno por no ceder a la presión fundamentalista.  En ambos casos se trata de contrabandistas cuyo denominador común es la arrogancia y el desamor.

Pero así como vemos ese tipo de miserias, hemos visto emerger la solidaridad de muchísimas personas representadas en los miles de jóvenes que se han movilizado como  voluntarios, así como en los campesinos de Cusco que reunieron 20 toneladas de papas para enviarlas a los damnificados del norte, entre tantos otros ejemplos.

Hemos visto y admirado el coraje reflejado en Evangelina Chamorro, la madre de dos niñas que a pesar de ser arrastrada por una corriente de lodo nunca perdió la fe, demostrando que con dignidad y con amor se puede salir del fango.

Dicen que en situaciones extremas aflora lo mejor y lo peor de cada uno, y creo que eso vale lo mismo tratándose de personas, de comunidades y países. Observe, sino, el comportamiento de los líderes políticos nacionales o de su región. A veces, desgraciadamente, lo evidencia el alcalde de Lima,  parecieran empeñados en alardear de su cinismo y bajeza.

Pero en nuestro pueblo hay más Evangelinas que Fujimoris y Castañeda Lossio, y la podredumbre de estos últimos no debiera distraernos de lo principal. Después de mucho tiempo presenciamos una vasta y solidaria movilización ciudadana, en la que convergen varias de las principales autoridades del país, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos de a pie. Con una adecuada articulación y liderazgo podemos lograr que #Una sola fuerza Perú, la forma como se ha denominado la campaña, se haga realidad.

Unidos es más fácil resistir, y salir del lodazal. Luego de la emergencia habrá que tomar en serio las lecciones. Sabemos que aquello que llaman inclemencias del clima se repetirán, pero deben encontrarnos mejor preparados. Se puede evitar que la tragedia se repita, en gran parte eso depende de usted, de mí y de todos.

 

 

 

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