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Fidelia Gonzalez: Mas que una Historia

San Miguel de Chaccrampa está en las alturas de Andahuaylas, a más de 3600 msnm, una altitud mayor a la de todos los nevados de España.

 

En la comunidad Virgen del Carmen de Tambo, nació y ha vivido gran parte de su vida Fidelia Contreras Gonzales de 23 años de edad. Y como muchos, ella era parte de una estadística en contra de las oportunidades en la vida, sin una educación de calidad, sin servicios médicos básicos, viviendo en condiciones desfavorables sin agua potable o servicios sanitarios.

 

La casa de Fidelia es una muestra de cómo se vive en la sierra peruana, en Chaccrampa su casa es como todas, pequeña, familias numerosas que se apretujan en espacios de apenas 40 o 50 metros cuadrados. Casas que en el día son cocinas y comedores a la vez (ahí está una pared ennegrecida como mudo testigo de la cantidad de leña que por años ha tiznado aquel lugar que sirve para preparar sus alimentos), espacios que más tarde se convierten en la sala donde los hijos estudian y hacen las tareas escolares, y hacia la noche se vuelven dormitorios donde muchas veces la privacidad o la intimidad no existe, es todo en uno, y cuantas veces eso no es solo una dificultad sino una muestra de la diferencia. Las demás paredes son del color de la tierra pues el adobe casi nunca se pinta o cambia color, apenas se cubre algunos espacios con almanaques o cuadros que tratan de alegrar la mirada de quienes viven ahí.

 

Y afuera el mundo se llena de verdor por temporadas; a pocos pasos de la casa está la letrina que casi siempre es lo visible de un silo, pues redes de desagüe no existen. Cerca pastan las vacas y los animales domésticos que son fuente de dos cosas por lo general: o son alimento de los habitantes de la casa o cuando aprieta la economía van rumbo al mercado o a la feria local o provincial a ser una posibilidad de algo más de dinero para la familia y sus escaseces.

 

La dificultad de la vida es desde que se nace hasta que se muere, desde el primer llanto hasta el último suspiro, y Chaccrampa y la casa de Fidelia y la de sus vecinos es el espacio donde todos conviven, donde se concentran los sueños y donde también se nutren las dificultades pero también es desde donde muchas veces sale la esperanza, eso que representa Fidelia ahora con una vida que ha hecho la diferencia entre todo lo imposible y la oportunidad de ella acompañada y alentada por nosotros.

 

Es hija de Jorge Gonzales y de Teodora Contreras, ellos tuvieron 8 hijos de los cuales aún viven 7 y Fidelia es la cuarta hermana de todos ellos.

 

Los estudios de Educación básica los realizó en las comunidades de Virgen del Carmen de Tambo como en Santiago de Yanacullo, y la última parte de su secundaria fue en el propio San Miguel de Chaccrampa; pasó sus años de estudiante caminando largas distancias entre su casa y las escuelas. A veces caminaba ida y vuelta (Virgen de Tambo a San Miguel de Chaccrampa) en una semana, una distancia total como de Oslo a Larvik, y al mes sumaba mucho más distancia que del mismo Oslo a Kristiansand.

 

A veces a pleno sol, a veces en medio de un inclemente frio, y en agosto el manto blanco de la nieve cubría los pasos de Fidelia quien caminaba en ojotas, calzado propio de estas zonas hecho de neumáticos usados.

 

Esas son las penurias y dificultades de la vida en esta parte de la sierra del Perú, ésa era la vida que llevaba Fidelia hasta sus 18 años, tiempos difíciles en los cuales no se le podía ofrecer ninguna oportunidad adicional, estaba animada a estudiar enfermería, estudio costaba demasiado dinero para su familia; era imposible y lo más probable es que hubiese acabado cuidando el ganado familiar y tal vez habría corrido la misma suerte que uno de sus hermanos quien murió al caer a un barranco mientras pastaba sus animales.

 

Quiso probar suerte con la música, Chaccrampa es un lugar que se distingue por sus fiestas y celebraciones, y nuestra Fidelia quería ser cantante y fue conocida como Linazita de Chaccrampa.

Pero la vocación le prepararía otro camino. A sus 18 años entró a trabajar en el PRONOEI de su comunidad Virgen de Tambo, casi sin saber nada sobre pedagogía y atención a niños de 3 a 5 años, solo contaba con el respaldo de su instinto y la voluntad de hacer bien las cosas.

 

Y su familia miraba ora con escepticismo, ora con esperanza que ella caminase un camino distinto al que la vida le tenía reservada a sus hermanos, “Fidelia es la única de sus hermanos que ha decidido seguir adelante, estudiar una profesión, ella trabaja para poder estudiar, porque nosotros somos humildes y no tenemos dinero para apoyarle económicamente en Andahuaylas; mi Fidelia, siempre se acuerda de nosotros, nos envía propinitas y víveres para nuestras comidas” dice doña Teodora Contreras, madre de Fidelia en su casa de Virgen del Carmen de Tambo, y prosigue: “cuando ella comenzó a participar en las capacitaciones con Paz y Esperanza, aprendió sobre higiene, y preparar alimentos nutritivos, y esas cosas nos enseñó en la casa principalmente a sus hermanos”, hasta la vida cotidiana de su familia tomó otro rumbo.

 

En ese esfuerzo coincidió que le ayudaron algunos maestros como el profesor Jubenal – Especialista del Proyecto Educativo con enfoque intercultural bilingüe – que vio su dedicación y le ayudó a mejorar su trabajo, igual apoyo tuvo de parte de la Profesora Nancy López, que era la Directora de Educación Primaria del Colegio de Virgen de Tambo, en palabras de ella: “siempre estuvo dispuesta a escuchar y poner en práctica lo que se le indicaba. Pese a no haber recibido educación pedagógica en instituto o universidad, su dedicación y compromiso le hizo aprender mucho en su trabajo”.

 

Para el año 2010 Paz y Esperanza llega a Chaccrampa, Fidelia conoce a la Dra. Maria Guadalupe Hinojosa, a la profesora Rusbita, al Profesor César Morón. Si en Chaccrampa vio la luz Fidelia, esta se anduvo apagando poco a poco al no haber mejores oportunidades para ella, pero la luz volvió de alguna manera ese año. Entre su trabajo del Pronoei con el apoyo de la profesora Nancy López y la presencia de Paz y Esperanza algo trascendente se iba presentando en la vida de Fidelia.

 

Se sintió más segura a la hora de definir no sólo una vocación sino una forma de servir a los demás, su trabajo con los niños podía ser algo más sustantivo, y los primeros que notaron ese cambio fueron los padres de los niños del PRONOEI, los niños recibían mejores estímulos, sus primeros pasos eran más seguros de manos de alguien que había crecido en esta misma tierra, que sabía anticipadamente lo que necesitaban sus “wawas” (niños). Fidelia no sólo estaba ahí enseñando, le ponía corazón a su esfuerzo.

 

Vio levantarse obras en Chaccrampa a manos de Paz y Esperanza, un día fue el cerco perimétrico de la escuela, otro día el horno para hacer pan, y en otro momento la Casa del Maestro, si ellos pueden hacer algo por mi pueblo que puedo hacer yo por los míos se preguntaba Fidelia, así sumaba más entusiasmo a su motivación, era un momento que se abría como oportunidad, y Paz y Esperanza le dio el apoyo y el ánimo suficiente para iniciar un buen camino.

 

Paz y Esperanza ha sido como mi brazo porque siempre me han apoyado – nos dice Fidelia, me ayudaron con el diplomado también. También en los talleres, en la Escuela de Padres, precisa, nos hablaban de los valores, de mantener nuestras costumbres ancestrales para sentirnos orgullosos de nuestra identidad y origen, y eso es lo que yo sigo siempre motivando a las familias y a las personas con las que trabajo, refiere.

 

Actualmente Fidelia cursa el último año de la especialidad de Educación Inicial, hacia Agosto del 2016 habrá culminado esos estudios y será entonces una Maestra, habrá convertido la vocación en profesión, habrá hecho de esos primeros tiempos en que se quedaba parada frente a los niños casi sin saber que hacer tan sólo un recuerdo, ahora con mejores recursos y una adecuada formación académica podrá seguir enseñando a los niños, a transmitirles no sólo saberes sino también alegrías, cantos, juegos y cada cosa que los libere y los mantenga auténticos, en su idioma originario, en su identidad heredada de una cultura propia de esta tierra, la Chanka.

 

La intervención de Paz y Esperanza en distritos como Chaccrampa y Chiara arroja óptimos resultados (de 177 estudiantes del nivel inicial, evaluados por el proyecto en el año 2014, el 93.22% logran los aprendizajes esperados y 448 estudiantes del nivel primaria evaluados por el proyecto en el año 2014, un total de 211 estudiantes logran los aprendizajes esperados) e igualmente una gran posibilidad de sostener procesos que ayuden a que los estudiantes de inicial y primaria puedan superar las dificultades de aprendizaje en su propia lengua, con materiales y recursos adecuados a la realidad local, así la tarea de Fidelia en el PRONOEI es conseguir que niños con mejor aprestamiento y estímulos accedan en mejores condiciones a la Educación Básica Regular.

 

“A veces las profesores que envía la UGEL, no saben de la cultura y tampoco hablan quechua, entonces yo he notado que mi hijo que está en inicial, no entiende muy bien, pero cuando le hablan en quechua, ahí si rápido capta, por eso extrañamos a Fidelia”, palabras de don Julio Durand, padre de familia y comunero de Virgen del Carmen de Tambo.

 

Y entonces la vieja frase del maestro peruano Encinas se habrá vuelto una realidad encarnada en el esfuerzo y el trabajo de Fidelia: “En una democracia el más alto cargo al cual puede aspirar un ciudadano es el de ser Maestro”.

 

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