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Unidos en lazos de amor y transformación

Con aproximadamente 25.000 habitantes La Vereda Granizal es el segundo asentamiento humano de personas en situación de desplazamiento por causa del conflicto armado más grande de Colombia y el primero en Antioquia.

Paz y Esperanza viene gestando una relación de colaboración y confianza con la comunidad de la vereda, con el objetivo de prevenir y atender diferentes formas de violencia que afectan especialmente a la niñez y las mujeres.

Tejiendo lazos

Desde el año 2000 familias desplazadas por el conflicto armado del país comenzaron a poblar la vereda, ubicada en el costado sur – oriental del municipio de Bello, hasta constituir el segundo asentamiento más grande del país.

A la fecha la comunidad no cuenta con servicio de acueducto y alcantarillado, un gran porcentaje de personas trabajan bajo condiciones informalidad, no cuentan con una vivienda digna, oferta educativa y servicios de salud en el sector.

Sobre el trabajo que ha realizado la organización, Camila Zurita, habitante del barrio El Pinar, cuenta “ellos traen un mensaje de motivación, de esperanza, así como dice el proyecto. A que no nos quedemos ahí, a que no nos quedemos enterrados, que no nos quedemos en el pasado con el alma y el corazón en donde nos sacaron, sino que acá desde donde estamos podemos resurgir, ser nuevas personas y encontrar una motivación y dar paz, aunque vengamos de todo lo contrario”.

En los barrios Altos I y II, Pinar, Regalo de Dios, Siete, Oasis de Paz, Portal de Oriente y Manantiales de la Vereda Granizal, la organización trabaja distintos temas como la reconciliación, memoria, violencia intrafamiliar, entornos protectores para niñez y adolescencia. Todo, con el interés de construir y tejer un territorio libre de violencia.

“De esa manera también darle la oportunidad a las personas que habitan ese territorio que puedan desarrollar sus capacidades libres de la violencia que menoscaba los derechos, la dignidad y su capacidad”, explica Yohan Álvarez, director de la organización.

La propuesta es continuar trabajando juntos, Paz y Esperanza, la comunidad y las iglesias para mejorar las condiciones de vida de esta comunidad afectada por la violencia, pobreza y el abandono estatal.

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